En esta pagina se irá exponiendo una síntesis  del invalorable trabajo de este Filósofo Alemán,...  que sin ninguna duda nos acercará, al evento más importante de la historia humana que  haya sido posible imaginar,...  EL EMERGER DE UN ESTADO SUPERIOR DE LA CONCIENCIA,… que a día de hoy,  ya se encuentra claramente en curso.

 

 

 

 

Jean Gebser

 

Fragmentos de su obra Origen y Presente

 

La estructura de la conciencia aperspectívica es una conciencia de la integridad, que abarca todo el tiempo y toda la humanidad con su profundo pasado y su futuro como un presente vivo

 

,…Una vez que hayamos comprendido esta situación, veremos claramente de que modo podemos superar esta peligrosa coyuntura: no solo tenemos que ordenar nuestras relaciones con el Tú, en tanto que este representa a dios, al mundo y al congénere o prójimo, si no también nuestras relaciones con el Yo. Esto solo parece posible si estamos dispuestos a acoger en nuestra conciencia el todo de nuestra existencia humana, es decir todas las estructuras de la conciencia que forman y sustentan nuestra conciencia actual deberían de integrarse de una manera mas intensa que hasta ahora, y se nos revelaría una nueva realidad, a esto pertenece toda la profundidad de nuestro pasado, que hemos de vivir y experimentar en un sentido decisivo, quien niega o condena su pasado renuncia a su futuro; esto es aplicable tanto al ser humano en particular como a la humanidad. Y cuando abogamos por un ordenamiento, por una concienciación de nuestras relaciones con el yo y con el tu, nos referimos a un ordenamiento y a una concienciación de nuestro origen, y de todo aquello que ha conducido a nuestro presente.

 

 Solo teniendo presente al hombre en su integridad ganaremos distancia con respecto a la situación actual, una distancia tanto con el vinculo que solo es imperspectívico respecto al colectivo, como con el vinculo que solo es perspectívivico respecto al yo.

 

Si somos conscientes de que es lo que contiene demasiada escoria en las maneras de captar la realidad del pasado, de que es lo que se ha agotado, reconoceremos con mas claridad los signos de lo necesariamente nuevo, y sentiremos con mas claridad que se pueden encontrar nuevas fuentes: las fuentes del nuevo mundo, del aperspectívico, que nos pueden liberar de las dos formas agotadas (deficientes) que entretanto han dejado ya de ser validas; y que en cualquier caso ya no son decisivas.

 

La estructura de la conciencia aperspectívica es una conciencia de la integridad, que abarca todo el tiempo y toda la humanidad con su profundo pasado y su futuro como un presente vivo. Esta nueva actitud espiritual solo puede arraigar paulatinamente a través de una concienciación perceptiva. Ha de salir de la oscuridad  hacia la actividad efectiva. Y preparará (es decir, que actualmente debería encontrarse ya preparada dada la fecha de publicación de estas ideas) esa transparencia del mundo y del hombre en la que lo espiritual pueda manifestarse.

 

A lo largo de su obra Jean Gebster nos proporciona la prueba para la posibilidad de esta nueva actitud espiritual, esa prueba se apoya en los dos siguientes axiomas cuya validez resultara suficientemente clara.

 

 

 1.- Lo oculto (la latencia)  es el presente demostrable del futuro.

 

2.- La transparencia (lo diáfano) es la forma fenómica (epifanía) de lo espiritual.



 

 

 

Hemos De disponernos a dar el salto que se prepara. Y cuanto mejor sea la base del salto, esto es, cuando mas anchos y seguros sean sus fundamentos, tanto mayores serán las garantías de éxito. Pero si fracasamos el proceso de atomización que se anuncia como posibilidad impedirá el despliegue de la nueva mutación que ya se está gestando.

 

 

 


Estructura Arcaica

 

Esta primera estructura, es una estructura de dimensión cero. Con ello se dice que es una estructura espacio temporal,  aunque nuestra imaginación actual solo sea capaz de percibir esta circunstancia como una paradoja.

 Es el origen y solo terminológicamente es aquella “primera estructura surgida" antes (o después de la unidad) y que procede de la perfecta identidad que ella misma haya podido constituir en su estadio inicial. Es lo mas afín sino idéntico al estado paradisíaco de la Biblia. Es el tiempo ya que el alma aún duerme, y, por lo tanto, es el tiempo sin sueño, y la fusión indiferenciada del hombre y el universo.

 

 

Estructura Mágica

 

El hombre “Mágico”, se caracteriza ante todo por salir de la estructura Arcaica de dimensionalidad nula o cero, es decir de la identidad, a la unídimensionalidad de la unidad.

 

En esta estructura mágica el hombre se desprende de la “armonía”, de la identidad con el todo. Así se produce una primera concienciación que aún permanece como adormecida: por primera vez el hombre no solo está en el mundo, sino que comienza a haber una primera existencia frente a él, aunque todavía vaporosa. Y así germina también aquella necesidad no sólo de “estar” en el mundo sino de “tenerlo”.

 

 

Tan solo donde la estructura mágica en el individuo aún actúa con instintos e impulsos seguros, desempeña un valor eminente y donador de vida. Como detrás del hombre mágico, “en su tiempo”, aún se mantenía la sabiduría inconsciente de la herencia arcaica, no le amenazaba ningún peligro en su actividad, en cierto modo, adormecida, sobre todo porque la conciencia del instinto y del impulso en vías de despertarse podía expresarse sin ser censurada por el intelecto. Su caso era precisamente el contrario del efecto de la determinación mágica de las masas: escapaba de un peligro, pues la liberación de la naturaleza propiciada por él se convirtió en realidad; no se sumió en la inconsciencia de la naturaleza, sino que fue saliendo lentamente de ella. Pero hoy cuando esta sabiduría se ha fragmentado en saberes, y estos saberes se han degradado a mero instrumento de poder (poder es saber), afrontamos la amenaza de una actividad ciega – al menos nosotros, los europeos – de la que creíamos haber escapado. Mientras no percibamos estas causalidades, no podremos escapar de ellas. Conseguirlo es una tarea particular de cada uno de nosotros, De ahí que fuera importante recalcar la potencia ciega de la estructura mágica, pues ya se le llame magia “negra” o “blanca” – diferencia inexistente -, siempre esta unida al afán de poder. Pero solo tiene poder sobre nosotros aquello a lo que nosotros le concedemos ese poder.

 

El poder no se manifiesta en lo táctil, sino en lo auditivo, y más bien apela a lo inconcebible, prerracional: (en la lengua alemana “Gehorën, Gehorchen, Hörigsein, pertenecer, obedecer, estar sometidos están directamente relacionados con hören = oír) siempre son sometimientos al poder que nosotros concedemos a las cosas, los sucesos o los hombres, ya sea con ansia posesiva, con fe ciega en la autoridad o sexualmente, ( lo que en cada caso comporta una perdida del yo y de la responsabilidad); no el ojo que es solar, sino el oído que es laberíntico, es el órgano mágico. Aquí el sol simboliza la claridad diurna de la conciencia despierta, mientras que el laberinto simboliza la oscuridad nocturna cavernaria de la conciencia dormida. Pero lo vital que ciertamente es de oído sutil pero ciego, y, debido a esa ceguera, destructivo, puede ser liberado por nosotros de la ceguera, si logramos comprender, esta poderosa fuerza, este poder que nos constituye, Mientras esto no ocurra , la estructura mágica conscientemente activada conduce  - al menos en lo que concierne a nosotros, los hombres de hoy – en ultima instancia a la atomización de la vitalidad de la psique, y del yo en la decadencia.

 

 

Estructura Mítica

 

Es posible fijar aproximadamente el tiempo en que ocurrió el salto de la estructura mágica a la mítica, puesto que ya tuvo que haberse manifestado una conciencia temporal, aunque muy primitiva, antes de que ese salto fuese posible.

Como corresponde a la estructura mítica, se trata más de una sensación temporal que de un conocimiento del tiempo, una sensación temporal que tiene un carácter enteramente natural. Cuando decimos “tiempo” decimos también “alma” ambos tienen algo en común “la energética”. Y ambos son - en tanto que puedan existir por separado – preformas de la materia.

 

 Lo característico de la estructura mítica será la concienciación del alma. La “naturaleza-tiempo” se hace veladamente consciente en el hombre mágico es el presupuesto para la toma de conciencia del alma en el hombre mítico. En cualquier lugar donde en las postrimerías de la estructura mágica, encontremos ritos estaciónales, pero ante todo manifestaciones astronómicas y calendarios, como en la cultura de babilonia, luego en la egipcia y mexicana y en otras, ya se anticipa la estructura mítica. Estos hechos indican que se está consumando la concienciación de la naturaleza, un proceso en el cual el ritmo de la naturaleza, que delata claramente una acentuación de lo acústico, se torna tempórico de una manera natural, este es el paso decisivo que da el hombre mágico para salir del entrelazamiento con la naturaleza.

 

 Del mismo modo que la nueva etnografía ha abierto nuestro entendimiento a la subsistencia de la actitud mágica y a la persistencia de sus efectos, la nueva psicología, ante todo la iniciada por Sigmund Freud y la investigación de los mitos desde una perspectiva psicológica ampliada por C.G. Jung, ha aportado la prueba de que la aptitud mítica sigue estando activa en nosotros y no dolo de manera residual. Por desgracia estos del actual psicoanálisis se plantean de una manera tan exageradamente perspectivita y retrograda, y también con tal generalización, que la ya mencionada inflación psíquica del inconsciente cada vez adquiere mayores proporciones. Solo hay una protección contra esto: un estricto y despierto estar y permanecer en el presente. Así pues en lo sucesivo no podemos regresar al pasado y sumergirnos en el y mediante su activación dejarnos mentalizar psíquicamente por el,  sino que en todo momento debemos hacer presente el pasado actualizándolo.  Lo que esto nos exige es una actualización del pasado emprendida por nosotros, y no la preterización del presente por el poder de lo pasado. Podremos lograr esta tarea si al mismo tiempo reconocemos la fuerza equilibradota de aquello que en la configuración de lo “futuro” ya tiene, como latencia, carácter de presente y, en consecuencia, una potencialidad de conciencia.

 

 

 

Gebser nos hace observar cinco diferentes mitologemas de la concienciación como el mismo los designa, verdaderamente dignos de estudio, estos mitologemas comienzan a tomar cuerpo en cuanto el hombre ve el alma,; son el signo más visible de una concienciación que al mismo tiempo también supone el surgimiento del yo.

A saber…

El de la travesía marítima,… comparable a un proceso de realización, a un proceso de concienciación, después de haber atravesado su propia alma, después de esta travesía marítima, que concebimos como símbolo de una concienciación, el hombre mítico encuentra al “otro”, al compañero, a la persona que se le ha destinado. En el camino del despertar a si mismo despierta también el tú; y en el tú despierta al mundo entero, con el que antes estaba mágicamente entrelazado y sin “yo”.

Cada travesía es un símbolo de que el hombre ha alcanzado un cierto dominio sobre el alma, pues tanto el alma como el agua están como aún en Heraclito, en la más estrecha relación mutua.

El mitologema de Narciso Este se ve a si mismo en la superficie del agua, el mira (hablando míticamente) en el alma y, por tanto, se mira a sí mismo, tomando conciencia de su propia existencia. Mirar en el espejo del alma significa concienciarse; mirarla como el hombre mítico la miraba en el mito reflectante no significa otra cosa que hacerse consciente de si mismo.

El mitologema del Sol,…allí donde lo encontremos, la conciencia se aclara e ilumina. Podemos constatar que tomó su forma tanto en Oriente como en Occidente, más o menos en el mismo periodo; y que al instante de su formación se hizo verbal. Con anterioridad las nociones mitológicas solares, por ejemplo las naturistas que se manifiestan desde el año 2.500 a.C. En el simbolismo egipcio de Horus, tenían carácter onírico. Así pues los primeros indicios de un mitologema solar en oriente se encuentran en china en el mitologema “Hiho”, que nos ha llegado en el “Kouei Tsang”, conservado de manera muy fragmentaria. En Grecia nos encontramos en la Odisea con el mitologema de Helios. Ahora bien, tanto el Kouei Tsang como la Odisea surgieron en torno al año 800 a.C.

Pero es aquí que personalmente apelo a su especial atención, en la aparición tanto en Oriente como en Occidente, de un motivo importante: el acceso de ira o de cólera que se produce al mismo tiempo que este mitologéma solar. Se trata de esa “cólera sagrada” que a menudo ha sido designada como un fuego sagrado que mora en el interior del hombre. La simultaneidad de la formación del mitologema solar y de la descripción de la cólera casi quiere decir (si nos mantenemos fieles al ámbito mítico que tratamos de describir) que el sol se precipita en el hombre para manifestarse en él a través de esta cólera. Es esta fuerza que rompe el espíritu comunitario de solidaridad y de clan, en tanto que se manifiesta en el individuo en el “héroe”,  y lo impulsa cada vez más a la individuación, a la afirmación del si mismo, y en consecuencia del yo.

Es de rigor hacer una referencia a la simultaneidad del papel decisivo desempeñado por la cólera tanto en el Bhagavadgita como en la Iliada, que comienza con las palabras,… “Canta, ¡¡ o diosa !!, la cólera obstinada de Aquiles, el hijo de Peleo”,… En estas palabras ya podemos reconocer una llamada a la concienciación.

Tan solo actuando o padeciendo comienza el hombre a sentir su individuación.

 

De los dos mitologemas restantes el del viaje al Hades y el del nacimiento de Atenea, cuya lectural se recomienda, solo destacaré el mito de Atenea.

Cuando nace – fue un salto, una mutación – de la cabeza de Zeus; es la imagen del pensamiento, pensamiento consciente que es capaz de ver también las relaciones oscuras, las realidades que moran en la noche: pues Atenea posee ojos de lechuza; su atributo es la lechuza, el ave – y como ave, la lechuza es un símbolo de la polaridad del alma – que ve en la oscuridad y para la que la noche es día. Y Atenas será el lugar en el que el hombre occidental despierte al pensamiento real; Atenienses serán aquellos cuya voz determine nuestro mundo, cuyo pensamiento fije nuestra noción del tiempo, cuya perspicacia configure y de rostro a nuestro mundo mental perspectívico: Sócrates, Euclides, Platón, Aristóteles,…

 

 

 La estructura mental

 

 El mundo imperspectívico tan solo representa una parte de la estructura mítica, en cierto modo la parte europea. Y hemos de tener presente otra circunstancia: alrededor del 500 a.C. se consumó en Grecia lo que el hombre europeo repetirá desde 1.250 d.C.; viendo su plataforma de salto ampliada por tres grandes logros que encerraban ya el punto de partida perspectívico: me refiero a la ciencia griega, a la doctrina Judía de la salvación, y la teoría Romana del derecho y del Estado

 

  Elegimos esta designación,”Mental”, para distinguir la estructura de conciencia aún hoy dominante, por dos motivos primero porque la palabra contiene en su raíz originaria, que en sánscrito es “Ma”, Man-raiz secundaria, Manas- que en sanscrito significa sentido interno, espíritu, alma , entendimiento, valor, ira y deriva a "Manu" que designa al "hombre" "al pensador al que mide",  a esta palabra se remiten así mismo(por mencionar tan solo algunas) la latina"humanus", y "Man" ingles, "Mann" en aleman de cuya forma adjetival "Männisch"  (varonil) surgió la palabra "Mensch" (hombre).

De esa misma raiz "Ma" es que surgen como raíces secundarias “man” “mat”, ”me” , y “men”, una extraordinaria riqueza interreferencial; las palabras formadas con esa raíz expresando todas las características decisivas de la estructura  “mental”.

 

En segundo lugar, esta es la primera o inicial de nuestra cultura occidental, pues es la primera palabra del primer verso del primer canto de la primera gran manifestación occidental: me refiero naturalmente, al (acusativo de menis) con que empieza la Iliada, y en la que está contenida la palabra “mental”.

 

Nada hay de casual o accidental en las expresiones que surgen de la estructura mítica, todo tiene su sentido. Y también hay un sentido en el hecho de que con esta palabra comience el relato más antiguo que por primera vez , dentro de nuestro mundo occidental,, no solo se evoca un mundo, sino que se describe el curso ordenado de una acción protagonizada por seres humanos y no exclusivamente por dioses. Se trata de una secuencia dirigida y por lo tanto causal.

 

La vos griega menis que significa “cólera” y “valor”, comparte el mismo origen con la voz (menos), que significa “Resolución, valor, fuerza” y que tiene una afinidad originaria con el latín (mens), cuyo significado es de suma complejidad: “intención, Ira, valor, pensamiento, pensar, entendimiento, conocimiento, mentalidad,  noción”.

 

Lo que aquí es fundamental  se evidencia en la sustancia de estas palabras: se trata de la incipiente aparición del “pensamiento” direccional”. Mientras que en el pensamiento mítico, en la medida en que puede llamarse “pensamiento”, consistía en proyectar imágenes de la imaginación que se producía dentro de los confines del ciclo polar, con el pensamiento dirigido se trata de algo fundamentalmente distinto: ya no está referido a lo polar encerrado en la polaridad, reflejándola, y sacando de ella su fuerza, sino que está referido al objeto y, en consecuencia, orientado a la dualidad, estableciendo ésta y obteniendo su fuerza del yo individual.

 

Este proceso es un acontecimiento extraordinario que literalmente estremeció al mundo. Con este acontecimiento se hace saltar el círculo preservador de alma, la integración del hombre en el mundo anímico, natural y cosmo-temporal de la polaridad y del confinamiento; el anillo se rompe, el hombre sale de la superficie bidimensional al espacio, que él intentará dominar con el pensamiento.  Ha ocurrido algo hasta ese momento inaudito, algo que transformará al mundo de una manera radical.

 

  Frente al decisivo salto decisivo de conciencia en el mundo griego, encontramos en torno a 1.225 a.C., y en una cultura que también se ha convertido en un aspecto constitutivo de la nuestra, un ejemplo en el que el elemento de la cólera desempeña un papel importante: el colérico Moisés, que, afectado por la culpa de matar es el que despierta al pueblo de Israel, al que él, de manera consecuente confronta con el Dios único y vengativo. El nacimiento del monoteísmo la contrapartida del yo que ha despertado en el hombre, Y también es en consecuencia, el nacimiento del dualismo: aquí el hombre, allí Dios,, el uno frente al otro de manera dualista, sin que ya exista entre ellos una correspondencia o una complementariedad polar, pues el individuo ya no es el polo contrario de Dios; si lo fuera no necesitaría de un intermediario, Aquí se origina ya la Trinidad, la cual caracteriza asimismo la estructura mental tridimensional.

 

Hemos descubierto el vínculo existente entre el pensamiento y la ira, entre el griego “menos”, y el latín “mens” y el griego "menis". La cólera no ciega, sino reflexiva, da dirección al pensamiento y a la acción; y no mira hacia atrás, aparta al hombre del anterior mundo mítico del enclaustramiento, válido hasta entonces, mirando solo hacia delante, como la lanza que apunta, como el Aquiles de la batalla. Individualiza al hombre del mundo previo- el acento recae en el hombre- y posibilita su yo. Esta acentuación de la palabra “hombre” no es en modo alguno casual. Pues ya sea”mens”, “menis” o “Mensch” (hombre), los tres vocablos comparte la misma raíz.

 

Si profundizamos en esta relaciones, encontramos el siguiente modelo, en el que se basa la estructura mental: de la raíz “ma”, que significa “pensar”, “medir”, surgen las raíces secundarias, “man-“, “mat”-, “me-“ y “men-“.

 

La raíz “man-“ surge de la antigua palabra India (Sánscrito) “manas”, que significa “sentido interno, espíritu, alma, entendimiento, valor, ira”; y de ella deriva a su vez la palabra “manu”, que en el Sánscrito designa al “hombre” al “pensador, el que mide”; a esta palabra se remiten asimismo (por mencionar tan solo algunas) la latina “Humanus”, la inglesa “man”, la alemana “mann”, de cuya forma adjetival “männisch” (varonii) surgió la palabra “mensch” (hombre).

 

 

Aun pasando por alto que la misma palabra latina “humus”, la “tierra”, pertenece a este mismo contexto, se ha de recalcar que aparte del nombre del legislador indio Manu, también podría remitirse a esta raiz “man-“ el del rey cretense Minos y el del primer rey histórico de Egipto, Menes. En cualquier caso, se puede dar por probado que Minos significaba precisamente “el que pondera” “o el que mide”, estableciéndose también un parentesco de contenido con el indio Manu.

  

 No se equivocaría quien en el surgimiento casi simultaneo de estas tres legendarias figuras, que encarnan un principio mutacional de la humanidad, reconociera una primera manifestación de la estructura mental de la conciencia, puesto que donde aparece el legislador y se hace necesario, ahí el antiguo equilibrio (que era polar-mítico) ha sido perturbado y, con objeto de restablecerlo, comienza ese legislar y promulgar. Tan solo el mundo mental necesita la ley;  el mundo mítico, refugiado en la polaridad, no la necesita y tampoco la conoce.

 

 En la esfera cultural de la antigua Grecia, este principio mental no solo resplandece en los nombres Menerfa, Metis, Hermes y Prometeo, sino que también es probable que el nombre del rey de Mecenas, Agamenón, y con seguridad el rey de Esparta, Menelaos, contengan este principio mental, ya que todos estos nombres contienen la raíz “ma:me” o bien su raíz secundaria.

(En este artículo trataremos de ir ampliando progresivamente algunos extractos que consideremos significativos, de la obra de este interesantisimo autor. recomendando abiertamente la lectura completa de Origen y presente, editada por Ediciones Atalanta en español en 2011 y disponible en varias bibliotecas publicas por lo menos de madrid, ya que que por razones obvias no podemos reproducir mas que algunas referencias)

 

 

 

 Todos los textos antiguos pese a su copiosa sabiduría, son pálidos reflejos de la verdad vital que fueron acumulados en los periodos deficientes. En tiempos posteriores (acaso como consecuencia de los incrementos dimensionales), se llega a un crecimiento del los conocimientos fundamentales en proceso de fragmentación,  los cuales se convierten en simples aglomeraciones del material mas dispar. Las actitudes en pleno deterioro buscan refugio en sincretismos (en resúmenes desordenados de “doctrinas esotéricas” y “sabidurías mistéricas” en una “religión” de acarreo) o en enciclopedias. Lo primero ocurrió en los siglos romanos poscristianos,  y lo ultimo desde “la ilustración”.  

 

 De una sabiduría presente pasamos a una sabiduría apilada, que recopilaba y compendiada tan solo da una nueva suma, pero no una nueva sabiduría, sino solo un saber acumulado y masificado: algo, en definitiva, que no se podría “Ser”, sino solo "Tener".

 

 

 

 

 

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